miércoles, 31 de julio de 2013

73. LA RATA DE DON GUILLERMITO


LA RATA DE DON GUILLERMITO

Los años cuarenta que marcaron mi infancia discurrieron en vivencias familiares y pueblerinas imborrables. Recuerdo a don Guillermo Meoño Fonseca y su hermana Zara, ambos solteros sexagenarios, notables en las inquietudes tacabambinas, celebraciones y vida social. Vivían de sus rentas, pues tenían terrenos en la Venadera y Anguía y sus casas en la esquina de la plaza jirón Lima y Ocho de Octubre una y en el jirón José Olaya otra.


Su principal entretenimiento y vocación era la religiosa. Se les veía a diario en el Templo ocupados de los arreglos de altares y santos. En las celebraciones festivas eran los protagonistas, dada sus cualidades artísticas y de buen gusto. En los altares de Corpus Cristi, Jueves Santo y otros, competían con Absalón Salazar Fonseca, Alejandro Zevallos Quijano, Enrique Zevallos Horna y Segundito Delgado Sánchez. (Los nombres en diminutivo eran muestra de mucho aprecio en el trato).

Celebraban la fiesta del Niño Jesús de Praga el primer domingo de Junio, incluía un novenario y se contaba con una hermosa imagen traída de Lima. Era la fiesta de los niños, organizados por ellos en una hermandad cuyo coro infantil participaba en muchas otras celebraciones. Al final, en medio de la plaza especialmente decorada, no faltaba el ágape y baile infantiles.

En las instituciones, hermandades, clubes, Guillermito en especial era infaltable. El Centro Social Tacabamba, fundado y conducido por el profesor Segundo Heriberto Bocanegra Montenegro, lo tenía siempre como uno de sus más idóneos dirigentes. Las veladas y otras representaciones teatrales contaban con él como director de escenas, indumentarias y decorados. Solían llevar este arte a Cutervo, Sócota y Chota.


Siempre se le veía disponiendo con el sacerdote lo relativo a las catequesis. Un ambiente de su casa cedió gratuitamente y sin plazo para el funcionamiento de la Dirección de la Escuela Fiscal Nº 63 “Salomón Díaz” que estaba al frente del local municipal. Cumplió hasta después de su muerte.

Razones familiares que debieron ser insalvables alejaron a esta pareja de hermanos de su tierra, quienes viajaron para radicar en la capital Lima, ocurrió una dolida despedida y por mucho tiempo se echaron de menos por su entusiasmo y dinamismo religioso y social.

Anciano ya, golpeado por la soledad y la pobreza, pese a las atenciones del Club Tacabamba en Lima, decidió regresar a su tierra natal, donde ya eran pocos los que le conocían. Sin embargo, sus últimos años fueron de una relativa tranquilidad en el terruño.

He aquí, el motivo del sugestivo nombre del título de este escrito: Más misántropo que nunca, sólo, misterioso, conversaba ligeramente con personas de las más conocidas para él, atendido por los familiares de un pariente suyo don José Paredes Sánchez, se filtraba el sigiloso comentario de que don Guillermito tenía domesticada nada menos que una rata.


Sus vecinos más próximos el director y profesores del Centro Educativo, lo saludábamos casualmente algunas veces en la puerta del cuarto oscuro que ocupaba y efectivamente, con el mayor sigilo, uno por uno nos hacía que observemos a cierta distancia cuando, sentado en un sillón, abriendo el paquete de pan u otro comestible, llamaba a su “amiguita” la rata que ya había crecido con sus atenciones. Ella, meneando la cola y chillando se le acercaba con plena confianza, subía por una silla y se colocaba sobre su muslo. Conversaban en extraño lenguaje, le daba de comer, y finalmente, saltando sobre la silla, empezaba a moverse sobre dos patas, como una danza de agradecimiento. Le acariciaba de la cabeza y le ordenaba que se retire lo cual obedecía. La persona que había observado quedaba sorprendida de la identificación humano – ratuna.

Su fallecimiento allá por el año 1968 convocó a pocas personas que sólo atinábamos a hacer remembranzas de sus buenos tiempos. Su sobrino el Dr. Aurelio Herrera Meoño visitó algunas veces Tacabamba para vender las propiedades herenciales.

Personajes de mi tierra, que gratitud inmensa encierra.


Chiclayo, Agosto del 2011 bocanegraaugusto@hotmail.es

“El arte de la vida, consiste en hacer de la vida una obra de arte”.

“Debemos cuidar el atardecer de la vida de nuestros padres, como ellos cuidaron la aurora de la nuestra..."

“La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado”. (Gabriel García Márquez -1927-?- Escritor colombiano) 

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