miércoles, 31 de julio de 2013

82. LA UTA Y EL GUSANEX


LA UTA Y EL GUSANEX

La uta es una enfermedad grave de la piel. Su nombre técnico es Leishmaniasis . Esta enfermedad es transmitida por un mosquito vector que chupa la sangre (Flebótomo).




Es propia de lugares cálidos, lo que en nuestro medio llamamos “temples”, tales como Gualango , Guineamayo, Oroya, Nungo Temple, Las Juntas, Chuaguit Temple y otros con influencia zonal de Tacabamba.

La forma cutánea que es la más común, es una llaga o grano que se cubre con una costra sumamente fastidiosa que va agrandándose paulatinamente y emana mal olor. Carcome la piel de la cara, piernas, orejas, etc lugares expuestos a la picadura del mosquito pernicioso.



Su curación es muy difícil y costosa, muchas veces imposible. Los pacientes tienen que viajar a las grandes ciudades en busca de alivio, tratamientos que se dan a base de inyectables poderosos.


Antiguamente se encontraba cura con un método cruel: se colocaba un molde de madera o arcilla en la parte afectada y con previa bebida de aguardiente cual anestésico, se le vaciaba chancaca hirviente, que cuando enfriaba y al retirar el molde, arrancaba no sólo la piel si no parte de tejido muscular. Sanaba penosamente durante meses y dejaba una imborrable , característica y odiosa cicatriz.

Un alumno mío de cuarto grado de primaria, tenía un incipiente grano de uta en la oreja, decía que le curaba un “curioso”, se lo llevé a la Posta Médica, le estaban aplicando algunos ungüentos, mas parecía agrandarse la afección. Su padre se lo llevó a un lugar distante, cuando regresó estaba casi sano, no más que había perdido un tercio de oreja. Decía que lo curaban con unto y polvo de hoja de matico.


A falta de veterinarios en nuestro terruño, alternaba mi actividad docente con curaciones de todo tipo en el ganado, estudiando y aplicando las medicinas que las conseguía en Chiclayo. Como abundaban las heridas con gusaneras o larvas de moscas, conseguí un producto importado de Estados Unidos y del Laboratorio Cooper, se llamaba GUSANEX y era como una miel muy densa de color marrón oscuro, eficaz para dichas afecciones. Se pegaba fuertemente a las heridas. Para disolverlo tenía que friccionarse con alcohol fuerte. Hablo de los años setenta y parte de los ochenta.

Cierta vez, llegó una familia de campesinos pobres pidiendo remedio para la uta de una de sus niñas, allí estaba ella cubriendo su cara con un raído pañón y sombreo de junco. Era una llaga facial del tamaño de un sol, purulenta y con visos de tener gusanos al interior. Imposible al parecer, pero sugestivo. Se me iluminó la mente pensando en el poderoso remedio de Cooper, cubrí la uta con GUSANEX y para el próximo domingo cuando volvieron había mejorado notablemente. Otra curada con el improvisado medicamento y ocho días más, comprobé la eficacia del tratamiento. Quedaba una mancha rojiza que se fue extinguiendo lentamente.



La esposa del Director de mi Centro Educativo, estaba adoleciendo de una costra reacia, parecía uta, pero en realidad no lo era; sin embargo, como se hacía, con un uso (estilete de madera) apliqué el milagroso GUSANEX, tal vez por dos o tres veces. Quedó completamente sana.
El único caso que demoró ocho aplicaciones por lo menos, fue la de un ganadero campesino que tenía toda una pierna llena de uta. Sanó y supo retribuirme muy bien, por su propia voluntad en dinero y especies.

La noticia cundió por toda la zona, e iban llegando de distintas condiciones los afectados por este lacerante mal. Igual, para todos tenía el tratamiento. La curación se había dado en aproximadamente treinta casos Un bien silencioso se prodigó a nuestro pueblo, es un recuerdo tal vez ya olvidado. Una anciana, doña Adela, vecina que veía los casos, me decía: “Vaya, ha vuelto don Juancito”, en alusión a un tío abuelo mío, curandero aficionado muy reconocido, padre del tío Rodolfo Bocanegra Loayza.

Cuando compraba este producto veterinario, en frascos de ¼ de litro, el dueño de Agrícola Chiclayo me anunció la ausencia definitiva de GUSANEX, pues ya había sido anulada la importación, por haber remedios similares nacionales como el antiguo KRESO, pero de poder casi nulo en la curación de las gusaneras. Compré algunos frascos que sirvieron para curar la uta hasta que hube de salir a radicar en Chiclayo. Dejé el remanente y las instrucciones a un amigo aficionado también Sr. Delgado, al que llamaban “Amor sublime”, pero desconozco la labor que pudo haber cumplido.


Este producto solamente podría conseguirse encargando su compra a los que viajan a Estados Unidos de Norteamérica, pues, efectivamente en el Perú ya no existe comercialmente.

bocanegraaugusto@hotmail.es 


"Todavía en aquel entonces el maestro tenía que asumir diversas responsabilidades con su comunidad por falta de profesionales en diferentes ramas".

5 comentarios:

  1. Interesante sus experiencias , que mal que el gusanex ya no se exporte mas , hubiera sido de mucha ayuda para curar la uta sin dolores ni molestias

    ResponderEliminar
  2. Yo tuve uta cuando tenía 7 años, en ese entonces vivía en la sierra de mi país, y no encontaban cura, ya saben cuando se vive en una zona rural hay muchos mitos y curanderos y no hay un centro de salud dónde se pueda ir y muchos menos mi mamá contaba con la plata para ir a la ciudad, recuerdo que me ponían muchas cosas, hierbas, plantas.un buen día unos vecinos que vivían en la ciudad fueron al campo y me vieron y uno de eellos le regaló agua oxigenada a mi mamá y violeta de cenciana, con el agua me limpiaba y luego me ponía la violeta y con eso me curó.

    ResponderEliminar
  3. Interesante experiencia de vida.
    Gracias por compartirlo.

    ResponderEliminar