lunes, 12 de agosto de 2013

108 .- PLAZA DE LA LUPUNA - PUCALLPA

PLAZA  DE  LA  LUPUNA - PUCALLPA

Pocas veces se ve una muestra de gratitud para con el maestro, pero cuando ésta se materializa como en mi caso, queda un corazón tan complacido que mucho daría por volver a la escuela de nuestra inolvidable Tacabamba para reencontrar a mis pequeños alumnos y dejar en ellos mi agradecimiento inconmensurable en cariño, enseñanzas y experiencias por su compañerito que convertido ahora en próspero empresario, ha hecho posible que viajara en compañía de mi esposa para conocer por primera vez la selva del Perú en uno de los lugares más hermosos y significativos como es Pucallpa o "tierra colorada". 

Tantas cosas y lugares en ella he visto y admirado que sería difícil plasmar con mi pluma las emociones que han estremecido mi sensibilidad añeja pero acuciosa, por tanto considero que ha sido un viaje excepcional obsequiado por Fernando Vásquez Bustamante, uno de mis frutos también excepcionales de aquel ayer docente que con esto ha sido tan brillantemente ensalzado tal vez inmerecidamente.

(Fernando Vásques Bustamante y familia)

La contemplación nocturna de la ciudad selvática desde lo alto que se acrecentaba como un espectro luminoso conforme descendía la nave,  el hospedaje magnífico en el Manish con sus características muy propias del lugar campestre, el encuentro con el anfitrión afincado en esta urbe, su esposa Doylit, sus niñas: Génesis, Camila y Cielo; su hermano José Rudórico y su cuñado Jair (nuestro guía) para quienes ofrecemos permanente recuerdo; el majestuoso Ucayali y sus riberas de esperanza y dinamismo, sus embarcaciones de toda índole,  navegar en él en un veloz y pueblerino peque - peque inundó de novedad y suspenso todo nuestro ser, sus puertos, sus industrias, el malecón, sus plazas, monumentos, avenidas, calles y edificaciones,  la portentosa laguna de Yarinacocha con sus orillas de naturaleza viva, gente laboriosa, restaurantes flotantes y paisajes asombrosos, el original parque zoológico llamado a ser en breve uno de los mejores del país porque conjuga su acondicionada flora y fauna con las naturales de la selva misma, su excelente culinaria típica, productos oriundos y artesanía del lugar, variada y abundante pesca fluvial, la movilidad característica de las mayorías en los moto car o moto taxis que interminables se deslizan por las pistas, el calor selvático que invita a los refrescos natos  pucallpinos, el hermoso y flamante estadio,  la espléndida carretera asfaltada con destino a Lima a sus lados muestra el enorme potencial económico en desarrollo de un pueblo emergente y tantas otras cosas dignas de apreciar y recordar.

(En el caudaloso río Ucayali)

Pero no puedo dejar de referirme a la PLAZA DE LA LUPUNA, para mí un símbolo de Pucallpa y de la selva toda, un claro reconocimiento a la originalidad, a la identidad, a la historia y a las aspiraciones de un pueblo.

Lupuna es el nombre de un árbol  que es propio y abunda en toda la selva, caracterizado por su gran tamaño que lo destaca entre todos los de su género, además, su robusto tronco es muy cotizado por la industria maderera, especialmente para la fabricación de triplay.


(Gigantesco árbol de lupuna en el centro de la plaza)

Cuenta la historia que Pucallpa, como muchas otras ciudades, había caído hacen ya algunas décadas en la debacle social ocasionada por abusos, prepotencias, delincuencia común, corrupción, inmoralidades, injusticias, etc, lacras muy difíciles de encarar. Pero empezaron a llegar los "cumpas",  especie de justicieros que después fueron  denigrando hasta ser considerados como "terrucos".  Bueno, lo cierto es que éstos se habían propuesto limpiar la zona, capturando y fusilando a tanto indeseable. Habían escogido un pequeño bosque de lupunas no muy lejos de la ciudad y allí hacían los ajusticiamientos. Desde entonces y a la distancia ya se divisaba uno de aquellos árboles que sobresalía por su gran tamaño y que servía de notoria referencia y justo su ancha base hacía de "paredón". Posteriormente llegaron las fuerzas policiales y militares para poner fin a estas muertes y desapariciones y derrotaron a los que se habían puesto fuera de la ley. Allí en el mismo sitio, también extrajudicialmente eran fusilados los "cumpas" hasta su total retirada o desaparición. Poco a poco el bosque iba desapareciendo, pero sabiamente los pucallpinos decidieron conservar aquella titánica lupuna.

(En la base del tronco y tras la capilla de las ánimas)

Hoy está convertido en una floreciente plaza cuyo centro exhibe orgulloso el  gigantesco árbol de la histórica lupuna, como un típico monumento, mejor que cualquier elevado obelisco o pileta ornamental, plaza en un lugar ya urbanizado con calles aledañas que están siendo asfaltadas .  Una pequeña capillita  a tres metros de este símbolo quiere decir que allí yacen las almas de un sinnúmero de los que en vida fueron víctimas controversiales.

Levantando la mirada hasta el cielo que este árbol parece atreverse a conquistar, pienso en la acertada medida de conservarlo orgullosamente para perennizar su valor y gran significado que involucra a esta capital ucayalina y a tanto visitante que hemos tenido la dicha de admirarlo.

bocanegraaugusto@hotmail.es
Chiclayo, Julio del 2013.




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